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De Tucumán a Las Vegas en un Ford A de 1929

Mirta Sanna y Cristian Delaporte están listos para encarar una travesía increíble: recorrerán más de 27.000 kilómetros a bordo de un Ford A. Partirán desde Tucumán, atravesarán los países andinos, América Central, Estados Unidos y Canadá. Cómo se encara un viaje de este tipo y cuál es el motivo familiar que los impulsa.

“¿Mate? Yo no tomo mate. Puede ser muy pintoresco para los otros, pero para mí es una molestia llevarlo. El mate se queda”.

Cinco años pasaron desde que el matrimonio de Mirta Sanna y Cristian Delaporte emprendieron la que, en ese momento,  fue la travesía de sus vidas. A bordo de un Ford A del año 1929 recorrieron más de 12.000 kilómetros, uniendo La Quiaca con Ushuaia por la ruta 40 y regresando por el este.

“Fue un viaje espectacular, una experiencia inolvidable desde el punto de vista social y también espiritual. Y también de aprendizaje: si bien es complicado viajar livianos de equipaje, sabemos que tenemos que ir con las cosas más ordenadas, a mano, y dejar abajo lo que no vayamos a usar. ¿Mate? Yo no tomo mate…”, explica Mirta.

Cristian se sube confiado a su Ford A (uno distinto del anterior, negro, elegante, también de 1929), lo mira fijo y el motor ya está andando. No ha sido necesaria ninguna maniobra extraña para ponerlo en marcha. El auto -y ellos- están listos para la nueva aventura: 27.000 kilómetros por toda América, desde Tucumán hasta Canadá y luego Las Vegas, uno de sus últimos destinos antes de regresar.

El viaje será en cinco etapas y, además del auto, implica barcos y aviones. El primer tramo es quizás la mayor hazaña: planean ir desde Tucumán a Cancún, unos 10.000 kilómetros en 33 días de camino. El recorrido será: Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia; de allí, como no hay paso en carretera, el auto viajará desde Colombia hasta Panamá en barco. El itinerario continúa por Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y Belice hasta llegar a Cancún. Esto ocurriría a mediados de marzo.

“En casi todo el camino vamos a visitar amigos que también coleccionan autos antiguos. En Cancún nos recibe un amigo que tiene un museo y el auto quedará exhibido ahí durante unos meses. Nosotros regresamos a Argentina y volvemos a México en mayo, para correr el Rally Maya”, detalló Delaporte. Se trata de un tour de regularidad de 10 días de duración por toda la Península de Yucatán.

Luego de esa carrera, viajarán de Cancún hasta Ciudad de México, en septiembre, para participar de la primera edición de una carrera de resistencia en la que todos los autos que competirán son como el suyo: el emblemático Ford A. Ahí, “El aventurero”, como lo bautizaron, tendrá que correr 24 horas en el autódromo Hermanos Hernández.

El viaje continúa por el Golfo de México hasta Daytona Beach, en Florida, al sur de Estados Unidos. Este trayecto será de unos 3.200 kilómetros… pan comido para esta pareja con el cuerpo curtido para los viajes largos. Ahí, en Daytona, está el origen de este viaje tan insólito como heroico.

“En Daytona vive nuestro hijo Jorgito, que es piloto comercial de aviones. Tiene 24 años y se fue a los 17. Lo visitamos varias veces, pero esta visita va a ser muy especial. El sueño de este viaje fue de Cristian, para ir a verlo a Jorgito en Estados Unidos. A diferencia del viaje anterior, que fue pensado y soñado por los dos, esta es una idea de él y yo, después de pensarlo bastante, lo acompaño”, confiesa Mirta. Ya convencida del viaje, está ansiosa por treparse al “Aventurero” y recorrer América.

“Las expectativas son altísimas y entendemos que será muy distinto al viaje anterior. La ruta 40 es pura aventura, estás en el corazón de los pueblos, se respira una energía muy particular. Este viaje será mucho más urbano, acorde con el auto en el que vamos”, dice la compañera de Delaporte, quien describe al Ford A como “señorial” y lo compara con el auto rojo en el que fueron hasta Ushuaia: “el color ya te ponía en otra sintonía, además de que era descapotable. Este es mucho más elegante”, afirma.

La histórica Ruta 66, una de las venas por las que corre la sangre estadounidense, también será parte de este tour hasta llegar al punto final, Santa Mónica. En realidad “la 66” ya ha sido descatalogada de la red de rutas de ese país, pero aún quedan vestigios y partes del trazado. Son alrededor de 4.000 kilómetros por el centro de Estados Unidos.

En Santa Mónica, “El Aventurero” volverá a cargarse dentro de un contenedor que lo llevará en barco hasta Iquique. Ahí lo esperarán Mirta y Cristian para volver a sentarse en sus asientos de cuero blanco y regresar a Tucumán a mediados del año que viene.

Cristian, además de encargarse la puesta a punto del auto, se imagina en tres lugares puntuales: “me veo en la Ocean Drive de Miami, en la Quinta Avenida de Nueva York y en el Strip de Las Vegas… Me imagino todo el tiempo en esas ciudades con mi auto, pero no quiero limitarme a eso y quiero estar abierto a descubrir todo, porque de eso se trata. No es llegar de un punto a otro, sino recorrer y conocer todo lo que se pueda. Por eso estimamos que serán varios kilómetros más que los 27.000 que proyectamos primero”, revela.